Una huida

Tan sólo era eso. Huir. Ganas de huir, de romper con todo. De llorar y estallar, de estallar llorando, de estallar en silencio o a gritos. Pero estallar de una vez.

Ganas de dejar el mundo atrás y llegar muy lejos y jamás regresar.

De olvidar lo visto, lo vivido y lo sufrido, lo hecho, deshecho y rehecho. Olvidarlo todo, aunque para eso hace falta experiencia y un manual de instrucciones. No se pueden olvidar cosas que te acosan al cerrar los ojos.

Cerrar los ojos, si con eso bastara, los demonios serían fantasmas y los fantasmas gotas de aire y el infierno y el limbo la invención de un mundo amable.

Pero cerrar los ojos y vivir en mundos paralelos nunca fue la solución, y lo sabes. Pero todos necesitamos volver a respirar en algún momento.

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4 respuestas a “Una huida

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