Puede

Si lees esto es que todo acabó, mi corazón dejó de latir y mi aliento se evaporó. Ya no estoy vivo, pero ¿cómo decírtelo? Tampoco estoy muerto. Aunque lo parezca. Aunque me enterraras ayer rodeada de testigos siempre atentos a la expresión de tu rostro. Aunque creas que mi cuerpo descansa en paz bajo tierra.

Puede que pienses que todo acabó para mí, que quedé prisionero desde aquel día en ese ataúd de madera, en esa tumba de tierra y hormigón, pero la verdad es que me siento más vivo que nunca, más libre que nunca. Libre de las ataduras y obligaciones de este mundo maldito que acabó conmigo, pero también libre, por desgracia, de las únicas ataduras que mantendría para siempre con los ojos vendados: las tuyas. Esas ataduras que tiraban de mí cuando me hundía, mandándome de vuelta a la superficie y las que me mantenían en pie cuando quería derrumbarme.
Más vivo que nunca para verte una última vez antes de desintegrarme y desaparecer por completo de este mundo, aunque se que es en tu memoria donde siempre estaré realmente vivo. Y aunque desearía que fuera motivo de alegría, sé que es inevitable cierta tristeza.

Puede que la vida haya abandonado mi cuerpo, que mis piernas no vayan a caminar más, puede que mis manos no vayan a hacer más esos platos que te hacían viajar a mundos desconocidos, puede que mis brazos no vayan a abrazarte por las noches.
También puede que mis ojos no vuelvan a mirarte con ese amor que me hacía temblar, que mi boca no vuelva a besarte como solía hacerlo y que mis labios no te devuelvan la sonrisa furtiva que te hacía enrojecer cuando, de reojo, me descubrías observándote.

Sé que sabes todo esto y sé que por ello va a costarte ser feliz. Pero con el tiempo todos estos recuerdos de vivencias ahora ausentes volverán a tu memoria con la serena alegría de quien supo ser feliz.
Pero esa felicidad no debe ser sólo cosa del pasado, de un pasado lejano e inalcanzable. Quiero que sea parte de tu presente y por eso, quiero que a partir de aquí construyas tu propia felicidad. Que sigas adelante sin mí, que mi recuerdo no sea el obstáculo, sino el impulso para lograr aquello que deseas.

Sé que es un duro golpe. Espero que no me guardes mucho rencor y que tu rabia no te ciegue y te impida ver que el mundo que te rodea puede ser maravilloso. Como lo fue mi mundo a tu lado.
Todo acabó para mí, pero para ti no ha hecho más que empezar. Yo ya no estoy, es verdad, pero esto no es un adiós para siempre, es un hasta luego.

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