Zapatillas

Un día de cielo azul y sol radiante. Perfecto para volar. 

Los pies descalzos palmeaban rítmicamente el suelo de madera y los brazos extendidos, simulando las alas de un avión, cortaban el azul del cielo. El niño-avión surcaba los pasillos de la enorme casa realizando todo tipo de acrobacias aéreas para disgusto de su madre que,  desde la cocina, le gritó:

-Lucas! ¡Ponte las zapatillas que te vas a hacer daño!

Lucas no le hizo caso y siguió con su vuelo, cada vez más rápido, hasta que su pie descalzo tropezó con la pata de la mesa, provocando un aterrizaje forzoso al grito de «¡mayday!» «¡mayday!». El niño- avión, estrellado sobre el suelo, se agarraba el pie dolorido y apretaba los dientes. Llegó entonces su madre con una fuente de ensalada, y le recriminó:

-¡Te he dicho que te ibas a hacer daño! ¡Ponte las zapatillas de una vez!

El niño, aún agarrándose el pie, la miró con expresión inocente, y su madre no pudo resisterse. Dejó la ensalada en la mesa, se arrodilló a su lado y masajeó suavemente su pie. El niño volvió a sonreír, se levantó del suelo y fue a ponerse las zapatillas.

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